ESLAVA  Y  SU  ZONA - Infomación turística

 

Eslava está situada en la zona Media Oriental de Navarra, a 57 Km al sur de su capital, Pamplona, en una zona de baja montaña, a caballo entre los Pirineos y La Ribera, planicie del sur de la comunidad.


Su economía, de carácter eminentemente agrícola ha conformado su paisaje formado principalmente por campos de cereal, viñas y olivares. Su población que llegó a alcanzar los 500 habitantes en los años 50 del siglo pasado se ha reducido actualmente a unos 130.


Los numerosos vestigios presentes dan fe de la larga presencia de pobladores en la zona, desde la Edad de Hierro hasta nuestros días. Eslava, que tiene una estructura urbanística defensiva típica de la Edad Media, era un importante centro en aquella época y contaba con un castillo (ya documentado en el siglo XIII) que fue uno de los primeros demolidos, en 1516, por orden del cardenal Cisneros, cuando Navarra fue anexionada por Castilla. Testigo de esta época es su iglesia, construcción medieval de estilo románico tardío de hacia 1200, de la que se conserva la torre, columnas del coro, cripta y arco triunfal de la cabecera.


Pero Eslava tiene también, en su término municipal, una auténtica joya: Santa Criz, un yacimiento romano, probablemente el más importantes de Navarra, todavía en proceso de excavación, que ha descubierto toda una ciudad con necrópolis incineradora, ágora, villas, foro y plaza pública, en el que se han encontrado columnas, capiteles y estatuas de mármol de gran tamaño.


Este enclave fue un importante asentamiento de vascones que se desarrolló como urbe al abrigo de la conquista romana. Como es sabido, vascones y romanos colaboraron y se respetaron mutuamente lo que permitió la conservación de aspectos culturales y creencias y, sobre todo, de su antiquísima lengua, el euskera, que se continuó hablando en la zona hasta el siglo XVIII y que pervive hoy en una parte del vocabulario en castellano, en los apellidos y en la toponimia.


En este marco se desarrolló la ciudad romana de Santa Criz, despoblado que tras varias campañas de excavación ha desvelado parcialmente el fasto que la caracterizó, en particular durante la época imperial, siglos I y II.
Un paseo por la zona de Eslava equivale, desde el punto de vista urbanístico y arquitectural, a un recorrido por la Edad Media, destacando pueblos y pequeñas ciudades como Ujue, Gallipienzo, Sos del Rey Catolico, Sangüesa, Olite y su Palacio, el Monasterio de Leire, el Castillo de Javier…


Por otra parte, Eslava, y su zona ofrecen al visitante naturaleza (con paisajes muy bellos, como las travesías de Eslava o Lerga, a Ujué o Gallipienzo, la Foz de Lumbier…), deporte (con paseos a pie, bicicleta - con diferentes niveles de distancia y dificultad -, caballo… por caminos en muy buen estado), gastronomía y arte o cultura, sobre todo, en la forma de arquitectura medieval y sitios arqueológicos.


Además, la zona cuenta también con un número ya bastante importante de infraestructuras y servicios para el turista, tanto públicos (frontón cubierto de Lerga, piscina descubierta de Eslava, Cáseda, cubierta de Sada…), como privados (bares, restaurantes, casas rurales de gran calidad y especialmente el bellísimo hotel rural de Gallipienzo…). Ver las secciones: Dónde alojarse, Dónde comer y Qué visitar